18 de Junio. Llegamos a la casa pasando la medianoche adsorbidos por este sentimiento tan apabullante que sentíamos, éramos felices y podíamos vivir lo que por años no pudimos. Me cargó cerrando la puerta detrás de él, pasamos por la sala para andar por el pasillo hasta entrar en la habitación. —Estoy sumamente cansada ¿Cuántos días nos quedan aquí? —pregunté mientras me recostaba en la cómoda cama, me dio un beso en la frente y comenzó a quitarme los tacones rozando mi piel en el proceso. —Unos dos días, recuerda que debemos volver para la exhibición y la inauguración de la galería—asentí aun con los ojos cerrado—además de que Lucia cumplirá años en una semana y no podemos faltar—él comenzó a masajear mis pies y yo gemí porque me dolían demasiado. —La próxima vez que quieras hacer un

