8 de Diciembre. Intento abrir los ojos pero los siento muy pesados, muevo mi mano y siento como la agarran. —Doctor, movió la mano—escuché la voz de mi papá. Intenté abrir los ojos otra vez pero no podía, así que volví a mover la mano. —Hija, estoy aquí y todo va a estar bien—hice otro esfuerzo para abrir los ojos y lo logré— ¡abrió los ojos, doctor! —lo miré fijamente sin querer apartar la mirada. —Pá…—me acaricio la cara y una lagrima corrió por su mejilla. —Todo está bien mi niña—el doctor llegó y mi papá se hizo a un lado. Me revisó completamente, a mí me dolía todo el cuerpo y cada vez que presionaba yo hacía una mueca. Se tardó diez minutos y yo solo podía pensar en que quería irme de aquí. —Todo está bien, según las placas no hay ningún hueso roto fuera de los golpes en sí,

