30 de Noviembre. Estaba sentada frente a Derek mientras comíamos y yo solo podía pensar en cuan preocupados deben estar mis padres. Vi por la ventana que el sol estaba en su punto medio y pensé que justo ahora mi tío no estaría en su oficina. — ¿Te duele aun? —asentí sin mirarlo y cuando iba a levantar el tenedor me quejé por lastimarme la mano con la mesa. —Ten más cuidado, no quiero que te lastimes—quise mirarlo y soltarle en la cara que era un idiota, que ya él me había lastimado suficiente pero me contuve y asentí. —Así haré—alcé un poco el rostro y pude ver una media sonrisa en sus labios. —Ya termine y tú también así que vamos a hacer algo más divertido—si, como golpearte— ¿vemos una película? —asentí y lo seguí a mi adorada sala. Nos sentamos juntos en el sofá grande y él coloc

