11 de Mayo. Después de cenar nos metimos a la tina a relajarnos. Él preparó el agua con unos pétalos de rosa, la calentó y agrego unas sales para la purificación de la piel según me dijo. Me recosté en su pecho mientras acariciaba mis brazos. — ¿Qué voy a hacer esta semana sin ti? —me reí. —Debes sobrevivir, volveré pronto y lista para casarnos—me abrazó pegándome más a s pecho. —Nunca hemos hablado de esto pero quiero hacerlo—bajo su mano a mi vientre y yo aguante la respiración— ¿quieres tener hijos conmigo? —acariciaba suavemente en donde tenía su mano. —Yo me voy a casar contigo por ende contigo es que tendré hijos pero—detuvo la caricia—debemos pensar con claridad, planear el futuro para los niños y no solo pensar en el deseo de tenerlos, ellos comen, estudian, tienen hobbies

