9 de Agosto. Después de pasar dos horas con las chicas me fui junto a Adam a la casa de mis abuelos. Él va manejando y yo voy recostada en mi asiento con los ojos cerrados. — ¿Crees que debemos hablar que seremos a partir de hoy? —lo miré sonriendo. —Pues creo que somos novios ¿no? —puse mi mano en su pierna y suspiró fuertemente. —Así es, para mí nunca cambio eso—llevé mi mano a su mejilla y lo acaricié. —Te amo Adam—llevó mi mano a su boca y dejó un beso. —Y yo te amo a ti—seguimos el camino con nuestras manos entrelazadas. No podía creer que después de cuatro años estemos juntos. Vamos subiendo en el ascensor con nuestras manos juntas y esto muy nerviosa, me siento como esa chica de dieciocho años que jamás había tenido novio. Salimos del ascensor y cami

