.:. CHAPTER EIGHTEEN .:.
( TALKING TO SIRIUS )
LYRA FUE ARRASTRADA POR HARRY a el interior del castillo, una de las razones por la cual no se dio cuenta que alguien venia de frente y terminaron chocando con la persona.
Y el chico Potter termino arriba de la rubia, pero fue una suerte que la capa siguiera sobre ellos.
-¡Ah!, ¿quién está ahí? -dijo una voz, era Karkarov.
-¿Quién está ahí? -repitió Karkarov, receloso, escudriñando en la
oscuridad.
Después de un minuto o algo así,
Karkarov pareció pensar que debía de haber chocado con algún tipo de animal.
Buscaba a la altura de su cintura, tal vez esperando encontrar un perro. Luego se internó entre los árboles y se dirigió hacia donde se hallaban los dragones.
Ambos Gryffindor se incorporaron y reemprendieron el camino hacia Hogwarts en la oscuridad, tan rápido como podía sin hacer demasiado ruido.
Llegaron al castillo, entraron a escondidas por la puerta principal y empezaron a subir la escalinata de mármol.
-«¡Tonterías!» -le dijo la rubia a la Señora Gorda, que dormitaba en su cuadro tapando la entrada.
-Si tú lo dices... -susurró medio dormida, sin abrir los ojos, y el cuadro giró para dejarlos pasar.
Entraron. La sala común estaba desierta, se sacaron la capa y fueron directo a la chimenea.
La cabeza de Sirius estaba entre las llamas.
-Hola, pá -dijo la rubia agachandose.
-¿Qué tal estás, Sirius? -preguntó Harry también agachandose.
Sirius estaba bastante diferente de como estaba la ultima vez, ahora llevaba el pelo corto y limpio, tenía el rostro más lleno y parecía más joven.
-Hola cachorrita- dijo Sirius- No se preocupen por mí. ¿Qué tal estás Harry?.
Harry comenzo a contarle todo, desde el torneo hasta la pelea con Ron.
Lyra estaba tan cansada que apoyo su cabeza en el hombro de Harry y estaba media dormida.
Sirius había escuchado la mitad de las cosas que su ahijado le decia, no podia dejar de mirar a su hija y escuchar la voz de James Potter burlandose y diciendo: "esos ojos que van a mirar solo a Harry".
-... y ahora Hagrid acaba de enseñarnos lo que me toca en la primera prueba, y son dragones, Sirius. ¡No voy a contarlo! -terminó desesperado.
-Se puede manejar a los dragones, Harry, pero de eso hablaremos dentro de un minuto. No dispongo de mucho tiempo... He allanado una casa de magos para usar la chimenea, pero los dueños podrían volver en cualquier momento. Quiero advertirte algunas cosas.
-¿Qué cosas? -dijo Harry.
-Karkarov -explicó Sirius- Era un mortífago, Harry. Sabes lo que son
los mortífagos, ¿verdad?
-Sí...
-Lo pillaron y estuvo en Azkaban conmigo, pero lo dejaron salir. Estoy seguro de que por eso Dumbledore quería tener un auror en Hogwarts este curso... para que lo vigilara. Moody fue el que atrapó a Karkarov y lo metió en Azkaban.
-Espera -dijo Lyra abriendo solo un ojo- ¿Dejaron a ese estúpido salir de azkaban y no a ti?
-Hizo un trato con el Ministerio de Magia -repuso Sirius con amargura- Aseguró que estaba arrepentido, y empezó a cantar... Muchos entraron en Azkaban para ocupar su puesto, así que allí no lo quieren mucho; eso te lo puedo asegurar. Y, por lo que sé, desde que salió no ha dejado de enseñar Artes Oscuras a todos los estudiantes que han pasado por su colegio. Así que ten cuidado también con el campeón de Durmstrang.
-Bueno -asintió Harry- Pero ¿quieres decir que Karkarov puso mi nombre en el cáliz? Porque, si lo hizo, es un actor francamente bueno. Estaba furioso cuando salí elegido. Quería impedirme a toda costa que participara.
-Sabemos que es un buen actor -dijo Sirius- porque convenció al Ministerio de Magia para que lo dejara libre. Además he estado leyendo con atención El Profeta, Harry...
-Tú y el resto del mundo -comentó Harry con amargura.
-... y, leyendo entre líneas el artículo del mes pasado de esa Rita Skeeter, parece que Moody fue atacado la noche anterior a su llegada a Hogwarts. Sí, ya sé que ella dice que fue otra falsa alarma -añadió rápidamente Sirius- pero yo no lo creo. Estoy convencido de que alguien trató de impedirle que entrara en Hogwarts. Creo que alguien pensó que su trabajo sería mucho más dificil con él de por medio. Nadie se toma el asunto demasiado en serio, porque Ojoloco ve intrusos con demasiada frecuencia. Pero eso no quiere decir que haya perdido el sentido de la realidad: Moody es el mejor auror que ha tenido el Ministerio.
-Lo sigo odiando -comentó la rubia volviendo a cerrar los ojos.
-¿Qué quieres decir? ¿Que Karkarov quiere matarme? Pero... ¿por qué?
-He oído cosas muy curiosas. Últimamente los mortífagos parecen más activos de lo normal. Se desinhibieron en los Mundiales de quidditch, ¿no? Alguno conjuró la Marca Tenebrosa... y además... ¿has oído lo de esa bruja del Ministerio de Magia que ha desaparecido?
-¿Bertha Jorkins?
-Exactamente... Desapareció en Albania, que es donde sitúan a Voldemort los últimos rumores. Y ella estaría al tanto del Torneo de los tres magos, ¿verdad?
-Sí, pero... no es muy probable que ella fuera en busca de Voldemort, ¿no? -dijo Harry.
-Escucha, yo conocí a Bertha Jorkins -repuso Sirius con tristeza-Coincidimos en Hogwarts, aunque iba unos años por delante de tu padre y de mí. Y era idiota, Veri la odiaba -soloto un risita- Muy bulliciosa y sin una pizca de cerebro. No es una buena combinación, Harry. Me temo que sería muy fácil de atraer a una trampa.
-Así que... ¿Voldemort podría haber averiguado algo sobre el Torneo? -preguntó Harry- ¿Eso es lo que quieres decir? ¿Crees que Karkarov podría haber venido obedeciendo sus órdenes?
-No lo sé -reconoció Sirius- la verdad es que no lo sé... No me pega que Karkarov vuelva a Voldemort a no ser que Voldemort sea lo bastante fuerte para protegerlo. Pero el que metió tu nombre en el cáliz tenía algún motivo para hacerlo, y no puedo dejar de pensar que el Torneo es una excelente oportunidad para atacarte haciendo creer a todo el mundo que es un accidente.
-Visto así parece un buen plan -comentó Harry- Sólo tendrán que sentarse a esperar que los dragones hagan su trabajo.
-En cuanto a los dragones -dijo Sirius, hablando en aquel momento muy aprisa- Hay una manera, Harry. No se te ocurra emplear el encantamiento aturdidor: los dragones son demasiado fuertes y tienen demasiadas cualidades mágicas para que les haga efecto un solo encantamiento de ese tipo. Se necesita media docena de magos a la vez para dominar a un dragón con ese procedimiento.
-Sí, ya lo sé, los vimos.
-Son tan lindos, papá -dijo Lyra abriendo los ojos nuevamente- Quiero uno, ¿Me dejas tener uno?
-Cariño, son peligros...
Harry detuvo a Sirius con un gesto de la mano. Oían tras ellos los pasos de alguien que bajaba por la escalera de caracol.
-¡Vete! -le dijo a Sirius entre dientes- ¡Vete! ¡Alguien se acerca!
-¡Chau, pá! -saludo la rubia en un susurro- Cuidate, te amo.
Era Ron quien bajaba. Vestido con su pijama de cachemir rojo oscuro, se detuvo frente a Harry y miró a su alrededor.
-¿Con quién hablabas? -le preguntó.
Lyra resoplo indignada y Ron la miro para luego asentir en señal de que ya sabia con quien hablaba.
-¿Y a ti qué te importa? -gruñó Harry- ¿Qué haces tú aquí a estas horas?
-Me preguntaba dónde estarías... -se detuvo, encogiéndose de hombros- Bueno, me vuelvo a la cama.
-Se te ocurrió que podías bajar a husmear un poco, ¿no? -gritó Harry.
-Lo siento mucho -dijo Ron, enrojeciendo de ira- Debería haber pensado que no querías que te molestaran. Te dejaré en paz para que sigas ensayando tu próxima entrevista.
Harry cogió de la mesa una de las insignias de «POTTER APESTA DE
VERDAD» y se la tiró con todas sus fuerzas. Le pegó a Ron en la frente y
rebotó.
Lyra se llevo una mano a la boca para ocultar su risa.
-¡Ahí tienes! -chilló Harry- Para que te la pongas el martes. Ahora a lo mejor hasta te queda una cicatriz, si tienes suerte... Eso es lo que te da tanta envidia, ¿no?
A zancadas, cruzó la sala hacia la escalera y Ron lo siguio despues de un rato.
-Que intensos -murmuro la rubia mientras subia las escaleras para llegar a su habitación.
A la mañana siguiente Harry se habia despertado con la idea de encontrar el encantamiento que Sirius estaba apunto de decirles, pero Lyra se nego a ir porque ella no iba a ayudar a buscar algo que podria llegar a hacerle daño a un dragón.
Asi que cuando Harry y Hermione se fueron de la sala común ella se fue a desayunar.
Cuando entro al Gran Comedor se dio cuenta que estaba prácticamente vacio y sin querer sentarse sola, se fue a sentar en la mesa de Slytherin junto con Rosier, gracias a eso recibió varias miradas de odio pero las ignoro.
-Buenos dias -dijo robandole al chico el té que estaba tomando.
-Era mio -se quejo el morocho.
-Ya no -dijo tomando el té.
-¿Que haces despierta tan temprano? -preguntó estirandose para agarrar una tostada y pasarsela a la rubia.
-Hermione me desperto para ayudar a Harry a buscar algo para la primera prueba -informo para despues morder la tostada.
-No me hables de Potter -dijo.
-¿Por que? -se burlo- ¿Celoso?
-No, Ly. ¿Por que tendria que estarlo?
Un chico sentado al lado de Rosier solto una risita.
-¿Que te parece gracioso? -preguntó mirando mal al chico, el cual nego rápidamente y se alejo un poco.
-¿Vas a ir a ver la primera prueba? -preguntó Lyra levantando un vaso para que Eric le sirviera jugo.
-Si, voy a apoyar a Diggory.
-Oh, dime que no tienes de esas insignias horribles que hizo Malfoy, porque voy a matarte.
-No tengo nada -dijo- Pero me entere lo que hiciste con las insignias. Creo que ya no me necesitas de profesor.
-Si, estoy mejor sola -dijo sonriendo con autosuficiencia.
-Era la parte donde me decias que me extrañabas y me pedias por favor que vuelva a enseñarte.
-Eso no va a pasar -dijo la rubia- Ahora pasame esa manzana.