Repasando las piezas sobre la mesa Sara hizo un recuento de lo aprendido. Donde iba cada pieza, cuales enroscar y aquellas que solo necesitaban fuerza para encajarlas. La parte teórica y la inicial estaba grabada en su cabeza, podía incluso hacerlo con gran rapidez, pero sabía que eso no era algo de lo cual sentirse orgullosa, no aún, debía probarse a sí misma que no se le dificultaría para nada. Pero no tenía una sola idea de como hacerlo. Vio a su esposo manejando rifles de asalto y uno más de francotirador con gran facilidad, viéndose realmente atractivo con la remera ceñida a su cuerpo, que aunque no le quedara apretada dejó ver ese físico trabajado que la ponía a babear. No podía negar sus ganas de tocar esa piel suave que se veía cuando elevaba los brazos, dejando que la tela se

