__ No quiero preguntas. - exclamó Keyla al solo ver a Sara entrando a su habitación. __ La cosa es que no tengo preguntas. - su amiga se sentó en la esquina de la cama con una curva en sus labios que hizo a Keyla mirarla con curiosidad. - ¿No que lo odiabas? __ ¿No que odiabas a tu esposo? - devolvió ella. __ Pero lo mío es distinto. - se lanzó en la cama, enredándose entre las sábanas de su amiga de nuevo. - ¿Tú con... __ Ni me digas. Creo que estaba drogada, de seguro me intoxiqué con lo que comí en la universidad, o cociné mal las trufas de... __ ¿No te gusta? -quiso saber su amiga. __ ¡Claro que no! ¡Me cae pésimo! Es un payaso solamente. Sara conocía muy bien a su amiga como para saber que lo único que necesitaba era salir a despejar su mente y con justa razón, pues llevab

