Una punzada de placer provocó un gemido en Sara, se estremeció con el mero toque de Leonardo, quien la sostuvo de la cintura, le dió instrucciones de donde apuntar en tanto sus dedos se introdujeron al canal que no dejó de soltar la humedad que hizo más fácil el movimiento de estos. __ No puedo. - se quejó queriendo doblar sus rodillas. __ Si te rindes, te privo de orgasmos, Caramelo. - le dijo y ella se quiso girar. __ No puedes hacer eso, yo no necesito que... Leonardo pellizcó su fuerte ese sitio que la hizo apretar los dientes y casi soltar un quejido. __ Sé una buena chica y resiste. - magreó su trasero con morbo, con ganas, sin querer soltar su boca, pero Sara no debía perder de vista su objetivo. - Dispara. La chica apretó el gatillo y la bala salió disparada, mientras su m

