Lena —El rector sufrió una gran herida la noche del ataque... —comenzó a decir ella, y no pude evitar soltar una risa amarga. —Él nos dejó solas... —le dije, asomando la cabeza por un lado de Nate. Mi voz estaba cargada de resentimiento y dolor. Recordé el miedo y la desesperación de esa noche, la sensación de abandono. La profesora Moon nos miró con una mezcla de desdén y exasperación. —Claro, pero no fue que nos haya abandonado, niña tonta. Él tenía su propia misión... —dijo entre dientes. Su voz goteaba veneno. —Lo atacaron y casi murió. Necesitábamos esta magia para su recuperación... Sus palabras cayeron sobre nosotros como un balde de agua fría. La revelación hizo que un nudo se formara en mi estómago. ¿Podía ser verdad? —¿Y esas celdas y personas ahí dentro? —preguntó Marco,

