Lena Un susurro suave se escapó del contacto del libro y el cetro, una energía punzante danzando entre los dos. Sentí la vibración recorrer mi brazo, subiendo por mi columna como una corriente eléctrica. Las palabras comenzaron a colorear las páginas, apareciendo como tinta mágica que se derramaba en un pergamino invisible. Era como si el libro estuviera despertando, su poder latiendo con vida propia. El poder del libro me golpeó como una explosión estelar, una fuerza abrumadora que me arrancó un grito ahogado. Toda la academia tembló, los cimientos retumbando como si una tormenta se hubiera desatado en su corazón. Mis piernas cedieron bajo la intensidad de la energía y caí de rodillas, el libro todavía sujeto firmemente en mis manos temblorosas. La habitación se llenó de un resplando

