Los cuatro entramos a la sala de reuniones. Carolina y yo nos sentamos juntos de un lado de la mesa y ellos frente a nosotros, del otro lado. Esa noche no me detuve a observarlo al padre, pero ahora al tenerlo de frente lo hago. Al igual que su hija y su esposa, tiene ese color de piel oliva, el mismo cabello castaño oscuro, aunque lo que difiere él y su esposa, es que ellos tienen los ojos oscuros y Carolina de ese color verde. Y estoy seguro que sus padres son más jóvenes que los míos. - La otra noche no tuvimos la oportunidad de presentarnos mejor, Renn. - dice el hombre. - Mi nombre es Sergio Martínez. Es que esa noche de la cena, luego de ese tenso primer encuentro, las cosas resultaron bastantes incomodas, por lo que no se quedaron mucho luego de comer. Sus padres y los míos ha

