Los días fueron pasando, entre el entrenamiento en el asilo con Rocco y mi convivencia con Carolina. Si es que se le puede llamar convivencia. No nos hablamos, ni siquiera nos miramos. Ella come fuera y yo como cereal. Con los del clan tampoco hablo. Así que mis días se resumen en eso... entrenar y venir a la casa a esperar que se haga de nuevo otro día. Tengo que admitir que comienzo a sentirme un poco solo. Siempre he estado acostumbrado a estar rodeado de personas, soy alguien que disfruta la compañía y la charla. Por lo que ahora se siente extraño estar con personas que hacen de cuenta que no existo. El unico es Rocco, pero él tiene sus propios mambos. "Renn, necesitas amigos de tu edad" - es lo que suele decirme. Y tiene razón. Aún así no puedo evitar recurrir a él siempre que n

