Por la mañana temprano, Rocco me despierta para volver a la ciudad. Estamos tomando una taza de café en la cocina, para no despertar a nadie, ya que todos siguen dormidos. Hay mucho silencio y por la amplia ventana de la cocina se puede ver como va saliendo el sol de a poco. - Que bueno que siguen acá. - dice mamá con alivio entrando, haciendo que nos demos un buen susto. - Carajo. - exclama Rocco. - ¡Mamá! - me quejo. Por unos segundos se sintió que mi alma abandono mi cuerpo. - Lo siento. - se disculpa. - Pero, necesito que se queden. - ¿Por qué? ¿Qué sucede? - pregunta Rocco extrañado. - Arwen va a estar todo el día en la escuela y no quiero quedarme sola con los tres. Kian se pone muy nervioso con Aiden y Jude no lo dice, pero se que está bastante molesto. - Gali me e

