Viktoria.
Desperté más tarde de lo habitual este día, tal vez el simple hecho de no pegar un ojo en toda la noche fue el detonante que no tenga registro de que mi alarma había sonado varias veces. Salté de la cama, corrí al baño por una ducha rápida y cuando estuve verdaderamente lista salí de mi habitación con la idea de hacer como que nada pasó con Cayden, aunque ese beso perturbó mis sentidos, no puedo dejar que termine de complicar mi plan, este tratamiento debe funcionar como sea.
Pensando que él ya estaba despierto, tomando su café voy directo a la cocina, frunzo mi ceño al no verlo, no está haciendo ejercicios tampoco y por ende me veo obligada a caminar a su habitación, se quedó dormido, hay que despertarlo, tenemos una rutina que cumplir a diario, sobre todo con su responsabilidad con el trabajo.
— ¿Dónde demonios estás? — murmuro al no verlo en la cama. Camino hasta la puerta del baño, tocó tres veces y al no recibir una contestación entré no encontrando a la persona que buscaba.
¡Mierda!
¿Dónde está Cayden?
Desesperada tomo mi teléfono buscando su número para llamarlo, tener que escuchar que suena dentro del departamento, me frustra y mucho. Camino por horas pensando que hacer, mi tío no contesta mis llamadas, lo que significa que no quiere ayudarme, estoy tentada a llamar a Alexandr, pero si lo hago no quiero que tenga un mal concepto mio donde vea que por distraerme perdí a su amigo en el momento que más vulnerable estaba.
¡Aparece Cayden!
No quiero que nada malo le pase y eso sea una culpa de la cual deba cargar, ya tengo muchas de ellas a lo largo de mi vida, no necesito más solo que Cayden aparezca.
Seis horas.
¡Seis malditas horas y no se nada de él!
Sintiéndome a nada de tener un ataque salgo del departamento para tomar el aire en la acera y me siento tan perdida caminando de una punta a la otra nerviosa. Necesito encontrarlo.
Siento un ruido que me obliga a mirar a la persona que viene caminando a mi encuentro, no quise abrazarlo, pero me salió tan natural que no podía negarlo.
— Estaba demasiada preocupada, Cayden — murmuro sin soltarlo del abrazo.
Unos segundos lo escaneo corroborando que este en perfectas condiciones y suspiro aliviada, él está de vuelva conmigo.
— ¿Por qué estabas preocupada? — pregunta.
— Eres mi paciente, Cayden, mi responsabilidad es velar tu seguridad, ni ayer y mucho menos hoy hice eso — contesto.
— Cay — escucho que dicen su nombre.
Fruunzo mi ceño al ver a la chica que camina a donde estamos parados, ella no es tan alta, tiene unos lentes de sol, ropa de marca y su cabello n***o recogido.
¿Y ella quién es?
— Pensé que ya te habías marchado — le contesta sorprendido.
— No, algo me dice que necesitas compañía — habla la chica subiendo sus lentes de sol a su cabeza.
— No necesita compañía, me tiene a mi — intervengo sonando demasiado brusca.
La chica en cuestión, enarca una de sus cejas y sonrie mirándome con atención.
— La famosa doctora — dice con cierta diversión en su tono de voz.
— Inzie — la detiene Cayden.
¿Quién es ella?
— ¿Qué dices Cay, quieres que me quede? — le pregunta desafiandome con la mirada.
Ella me cae mal.
— No, ve tranquila a casa — contesta él acercándose a ella para darle un fuerte abrazo que me hace de nuevo volver a fruncir el ceño.
— Cualquier cosa me llamas, vendré a la hora que necesites — declara volviendo a abrazarlo y deja un beso en su mejilla.
— Si no estás en la lista que él tiene permitido, no lo dejaré contactarse contigo — intervengo de manera hostil.
Ella vuelve a sonreírme. — De seguro estoy en esa lista — mira a Cayden. — Llámame, no tengas miedo de ir ver a Noah, necesita el apoyo de todo — agrega.
La misteriosa chica vuelve a observarme, niega su cabeza divertida y camina de nuevo al vehículo que está en la acera.
— Estuve preocupada por tí, pero veo que estuviste divirtiéndote con ella — acoto.
Me siento extremadamente furiosa.
— ¿Qué? — cuestiona sin entenderme.
— Si piensas salir, mínimo dime donde estarás. Estuve demasiado preocupada por tí y sin dudas no te importo como podría estar ...
— Espera, Viktoria — me detiene.
— Puedes irte detrás de la fulana esa — contesto llena de ira mientras camino de nuevo al departamento.
¡Oh, no!
No, no, definitivamente no podía estar celosa de esto.
Lo escucho caminar detrás mío, no me quiero sentir esta forma y más sabiendo que estoy experimentado a mis casi treinta año está mierda a la cual se llaman celos.
— Viktoria — habla a la misma vez que nos metemos en el ascensor.
— ¿Arruinaste más el tratamiento? — inquiero.
¡Viktoria cálmate!
Cayden es mi paciente y lo primero que debo hacer el velar por su seguridad, cosa que no está sucediendo en este preciso momento.
— Espera — lo detengo. — Lo siento, en verdad estoy demasiada molesta. No debias irte sin decirme algo al respecto, tu seguridad esta en mis manos, como justifico a tus padres si te llega a suceder algo — agrego tomando aire.
Piensa bien cada palabra, no compliques la situación.
— Necesitaba mi tiempo a solas, sin sentirme asfixiado — dice provocando que lo mire a la cara.
— ¿Te sentías asfixiado? — consulto sorprendida.
Suspira recostandose en la pared del asiento. — Si — reconoce. — Necesitaba mi tiempo para pensar sobre nuestro beso — agrega.
Nuestro beso.
Él había dado el primer paso para ese beso, pero también hice lo mismo al volver a juntar nuestros labios anoche, dejado que todo fluya y a su vez lo complicó todo.
Cierro mis ojos y suspiro cuando el ascensor anuncia la llegada al piso donde vive.
Todo está complicado.
Sin una palabra entramos al departamento, tengo que ser sincera, sino lo soy, hoy misma debía dejar nuestro tratamiento. Lo podía usar como un fin para llegar a la confianza de Alexandr, pero mi lado ético profesional me dejaba en claro que no podía arriesgar su salud por poder.
— No quiero que nada cambie — habla al cerrar la puerta.
— ¿Hacemos como que no pasó nada? — pregunto.
— No quiero que mi tratamiento termine por un error ocasionado por el alcohol — declara.
¿Error ocasionado por el alcohol?
Eso se resume a que no sintió nada.
Linda frase, noten mi sarcasmo.
— Un error, esta bien — afirmo.
— No quiero que nadie cambie algo de mi tratamiento — sus ojos me observan. — Te quiero como mi psiquiatra, eres dura y realista, se que la jodí por completo al robar esas botellas de Ginebra, la termine de cagar cuando bebí cada una de ellas olvidando por completo mis meses de sobriedad....
— La confianza que te tenía está destruida, tendremos medidas más estrictas y seré tu sombra. Quiero que mejores, necesito que lo hagas ....
— Quieres terminar este tratamiento para ir con tu prometido — me interrumpe.
— ¿Qué tiene que ver eso? — inquiero con mi ceño fruncido.
— Volvamos al punto — contesta.
— Volvamos al punto — repito. — Quiero volver a confiar en ti, que avancemos y necesito más de ti para todo ellos. Las recaídas existen, es parte del tratamiento y también reconocer los errores. Es algo bueno y malo — declaro.
— Quiero recuperarme para que mi familia esté orgullosa...
Lo detengo antes que siga.
— Debes querer recuperarte para tu bienestar, piensa primero en tí, en lo bueno, luego en que si tu haces ese cambio tu familia estará orgullosa — le digo.
Lo que Cayden debe entender es que si quiere recuperarse tiene que ser porque viene de él, no para complacer a su familia, porque si es así estamos destinados a que el tratamiento fracase.
La familia es un punto importante, pero la fuerza de voluntad de uno es lo que lleva a querer buscar la solución a sus problemas, necesito que él vea esto.
— Lo hago también por mi — acota suspirando.
Necesito que eso sea más seguro, se que es difícil de entender, pero se lo voy a demostrar.
— Volvamos al punto — digo. — ¿Dónde estuviste? — indagó
— En la casa de mis abuelos maternos, necesitaba hablar con ellos — confiesa.
— ¿Seis horas ahí? — pregunto.
— También estuve en la casa de mis abuelos paternos, hice un poco de jardinería con mi abuelo Nick — agrega.
No tiene olor a alcohol, puedo confiar en sus palabras, solo que hay algo que no me cierra y eso es la chica con la que vino.
— ¿Y quién es la que te trajo? — quiero saber.
— Es mi prima, Mackenzie O'Donnell — suspira y sonrie. — Te acuerdas que te mostré una foto de ella en un periódico..
No lo escucho más.
¡Oh, mierda!
Si ahora recuerdo todo, no voy a negar que se me hacía reconocida la chica, pero en mi enojo no pude deducir que ella es la que salió fotografiada junto a mi medio hermano.
¿Qué tanta confianza le tendrá Alexandr a ella?
Espero que ella no le hable mal de mi y mi hostilidad, no tengo tiempo para lidiar con algo como esto.
— Viktoria — escucho la voz de Cayden.
— Disculpa, estaba pensando — aclaro mi garganta. — ¿Cómo te sentiste al conversar con tus abuelos? — pregunto volviendo a mi labor.
— Ellos estan orgullosos de que vaya bien con mi tratamiento y no me mires de esa forma, no les dije que volví a beber anoche — declara frustrado.
— Empecemos de cero, otra vez — tomo aire pensando mis palabras. — Tenemos que volver a trabajar en la confianza, en tu seguridad y en demasiadas cosas más, Cayden — afirmo.
Tengo un arduo trabajo por delante.
Él quería hacer como que no pasó nada, perfecto eso haríamos de ahora en adelante.
Nunca habrá otro beso.
Debo volver a ser profesional con respecto a él y su tratamiento, ahora si esto tiene que funcionar.