Narra Luciana. Años después... El sol estaba exquisito, Ericka y yo estábamos tomando el sol. Mientras Alexis y Abel estaban en la parrilla. Era verano, habíamos alquilado un casa privada cerca de la playa. Nuestros hombres se veía muy atractivos, a pesar de sus años siempre se mantenían con ejercicios y buena alimentación, pero este verano comeríamos, beberíamos y haríamos lo que quisiéramos. Me quite los lentes de sol por un momento, miré a mí dos hijos jugando en la arena tratando de hacer un castillo. —Mami—me llamó mí pequeño hombrecito acercándose a mí. —¿Crees que papi quiera jugar fútbol conmigo?—preguntó Aiden. En ese momento me acerque a él y limpié su mejilla la cual tenía arena. —Claro que sí, ¿Por qué no vas y se lo pides?—lo anime hacerlo, era un niño muy tímido y d

