Narra Alexis Continúe bebiendo mi whisky mientras escuchaba a Abel darse un maldito ataque al corazón por su situación con Luciana. Él se estaba enamorado de ella y no lo quería admitir. Me pregunte cómo tomaría la noticia Ericka si se enterara. Ella estará molesta. La alerta de mi celular me avisó que Ericka ya estaba en mí casa. Me despedí de mí amigo y me dirigí a casa. Por mí mente corrieron pensamiento morbosos que tenía preparado para ella. La encontré esperándome en la sala, ella tenía el código de acceso y podía entrar cuando quisiera. Cada vez que se lo pedía ella salía de la universidad y venia a verme. Mi apetito aumentaba cada vez más por la dulzura de su coño. El sabor azucarado de su piel. La suavidad de su sonrisa por sí sola apagaba mi sed. —Hola, qué tal tu ... N

