Capítulo 35

1025 Palabras

Cassya yacía en el suelo, respirando hondo mientras estaba empapada en ginebra durante varios minutos. Cada respiración le escocía por las costillas rotas, las heridas empapadas en ginebra, la cara hinchada y golpeada, y los ojos que no podía abrir del todo. El efecto de la adrenalina disminuyó, dejando claro lo gravemente herida que estaba. Le dolía todo al intentar levantarse. Simplemente intentar incorporarse del suelo le parecía una lucha imposible. Al oír dos pares de pasos que subían las escaleras, volvió a sentir pánico. Los rostros que vio pertenecían a uno de los porteros de la sala de juego y a Madame Fausto. Madame Fausto se apresuró a acercarse a Cassya, arrodillándose junto a ella y sosteniéndole la cabeza. "¿Cassya? ¿Puedes oírme?" Preguntó con serena preocupación. "Sí." C

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