La Advertencia Gabriel caminaba con paso firme por los pasillos de la fortaleza, su mente aún repitiendo cada palabra del capitán Juan Bautista de la Torre. Ese hombre lo inquietaba de una manera que no podía explicar del todo. No solo porque era peligroso, sino porque su obsesión con él y con Valentina parecía ir más allá de la simple estrategia militar. Al salir al patio, respiró profundamente el aire fresco. Necesitaba calmarse antes de regresar con ella. No quería que lo viera así, enfurecido y tenso. Pero no podía evitarlo. —¿Qué pasó? —La voz de Tomás, su amigo y compañero de batalla, lo sacó de sus pensamientos. Se había acercado en silencio, con los brazos cruzados y una expresión preocupada. Gabriel se giró hacia él. —Ese maldito capitán está jugando conmigo —respondió con lo

