Roger era muy inteligente desde niño, siempre fue carismático, atento y muy divertido, pero después de que su mamá los abandonó a él y su padre, cambió mucho y eso me duele, he tratado de ayudarlo, pero no se abre conmigo y se guarda muchas cosas.
Decidió perderse en fiestas y mujeres, siempre sale con una chica diferente cada mes, yo enamoradísima como estoy de él, me dolía verlo vivir de esa manera, pero me alegraba que no durará con ellas, eso cambió hace tres meses cuando conoció a Bianca una chica que estudia la misma carrera que él, de administración.
Giré mi cabeza al lado derecho y la vi ahí caminando hacia nosotros, era una chica muy guapa y alta, cabello castaño y ojos del mismo color.
Vestía una minifalda rosa y blusa blanca con hombros descubiertos, usaba joyería y maquillaje cargado, su cabello bien arreglado en un moño grande y usaba tacones altos en color rosa.
“Hola Liliana”. Ella de pie frente a mí me saludó.
Yo levanté un poco mi rostro y sin mirarla la saludé. “Hola Bianca”. Nos saludábamos por cortesía y no teníamos ninguna intención de ser amigas, eso era claro.
Roger abrió los ojos, sonrió hacia ella y se levantó para abrazarla y besarla, yo solo baje mi cabeza con dolor, apreté fuerte mi libreta y respire profundo para que ese malestar en mi pecho desapareciera, así era siempre, Roger me presentó a cada chica con la que salió sin darse cuenta que eso me dolía en el alma.
Me levanté recogiendo mis cosas y limpié mi ropa para irme de ahí. “Los dejo chicos, adiós”.
Roger soltó a la chica deteniéndome. “¿No quieres venir con nosotros?, iremos a comer”.
Bianca me observó de manera profunda, creo que ella sospechaba de mi amor por Roger, yo siempre trate de interactuar con ella lo menos posible. Tenía miedo de que ella me expusiera.
“No puedo, recuerda que tengo clase”. Con eso me gire y camine hacia dentro del aula apretando fuerte los libros que llevaba en mis brazos me fui directa al baño donde siempre terminaba llorando dentro de un cubículo después de que Roger me pasaba por enfrente su chica en turno.
Después de clases regresé a casa, papá llegaba después de las seis de la tarde y yo aprovechaba para ayudar a Moisés a hacer la cena para ambos, me duche y baje para ver la televisión mientras que él llegaba.
Se escuchó la puerta y me levanté para ayudar a mi padre con el saco y su maletín, era una costumbre que mamá tenía y cuando murió decidí seguir haciéndolo por mi padre.
“Calentare la cena”. Le dije mientras caminaba hacia la cocina.
Mi papá asintió y fue hacia el baño para lavarse, minutos después disfrutamos de una cena juntos, note que papá estaba tenso. “¿Qué pasa papá?”.
El solo suspiró. “Hay algunos problemas en la empresa, pero no te preocupes los resolveré”. Cenamos conversando de algunas cosas triviales y no hablamos más del tema.
Al terminar de cenar ayude a una de las empleadas a lavar los trastes, me gustaba conversar con ellas, conocían los chismes de todos los empleados era muy entretenido escuchar de todo lo que se enteraban, al terminar encontré a papá sentado cerca de la ventana, era el lugar preferido de mamá, tenía un vaso de vino en la mano, era raro que lo viera tomando alcohol, el problema de la empresa debería ser grave si él está en esa condición.
Camine hacia el piano sentándome para empezar a tocar una pieza creada por mi mamá, las notas del piano viajan y tocaba la dulce melodía cuando mis dedos tocaban cada tecla, después de algunas canciones más me levanté observando que papá ya estaba más tranquilo. Había dejado el vaso sin terminar en la mesita, estaba recargado en el sillón con los ojos cerrados descansando de un día ajetreado.
“Es hora de dormir papá, buenas noches”. Me acerqué abrazándolo.
“Gracias hija, buenas noches”. Me dijo dándome un beso en la frente. El camino hacia las escaleras directo a su cuarto a descansar.
Yo sabía que la música de mamá tranquilizaba mucho a mi padre en momentos críticos, él sufrió una gran depresión después de su muerte, dejó de ir a la empresa y se encerró en su habitación por meses, yo tenía un gran miedo de que algún día lo perdiera a él también, con ayuda de Moisés lo internamos en una clínica para que se mejorara y gracias a Dios está mucho mejor.
Me di una ducha para dormir fresca, al acostarme abrí mi celular para verificar mi red social, en realidad tenía pocos amigos o podría decirse que eran compañeros de clase, hojeé las paginas y fotos por un rato hasta que encontré la página de Roger, se había inscrito en el equipo de fútbol por ideas de Bianca, tenía fotos con sus compañeros de equipo, en la portada una foto de fondo de un gran rascacielos y en su foto personal estaba él y Bianca besándose.
Suspire profundamente, era la primera vez que él subía una foto con una chica a sus redes y estaban muy acaramelados.
Decidí dejar mi teléfono de lado, era una maldita masoquista pero, ¿Qué podía hacer? él me importaba mucho a pesar de ser un mujeriego en el fondo yo conocía al verdadero Roger.
Días después me la pase en exámenes finales el semestre se terminaba, tenía que hacer mi primera presentación en el auditorio, era un concurso que cada año se realizaba, yo y mis compañeros nos preparamos para la nota final, todos estábamos nerviosos el maestro era estricto con los trabajos de los alumnos y temían reprobar, estaba nerviosa de tocar el piano frente a tanta gente en especial frente a Roger, la canción que interpretaría la compuse hace unas semanas, un día que Roger me contó que conocería a los padres de Bianca y me di cuenta que la relación iba muy seria, ese día me hundí en lo profundo de mi habitación sollozando sin parar. Fue cuando escribí la canción.