CAPÍTULO 24

1822 Palabras

El llanto de la pequeña no cesaba a pesar de que había comenzado bastante tiempo atrás. Ángela, que miraba fijamente la puerta de su habitación, bajó un poco la mirada encontrándose con sus pies cubiertos por una manta que cubría casi toda su cama. —¿Puedes moverte? —le preguntó su madre abriendo la puerta de su habitación donde, en un moisés, su pequeña hija lloraba desesperadamente. Martha caminó hacia el moisés para levantar a la pequeña en brazos, siendo observada por su hija que no respondió absolutamente nada a su pregunta. Ángela estaba confundida, la emoción de escucharla llorar aquella vez que nació había desaparecido sin dejar rastro de otra emoción naciendo de ella por el nacimiento de esa bebé. —¿También te sentiste así cuando nací? —preguntó Ángela a la mujer que había

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR