Alistair Ferrero Soy el primero en levantarme de la cama. El despertador ni siquiera ha tenido la oportunidad de emitir su primer pitido cuando mis pies ya están tocando el suelo frío de la habitación principal. La verdad es que casi no he podido dormir en toda la noche; cada vez que cerraba los ojos, la oscuridad de mi mente se llenaba de forma inevitable con la imagen de Alessia. Su rostro encendido por la lujuria, el descaro con el que me arrastraba hacia ella en la penumbra de la cocina, la textura de su piel blanca y esa forma tan salvaje en la que reaccionó bajo mi cuerpo... todo se repitió en mi cabeza como una cinta maldita en bucle. Me pasé las horas de la madrugada dando vueltas en las sábanas, luchando contra mis propios instintos, furioso conmigo mismo por haber perdido el co

