Rutina

1378 Palabras
Zulema Después de la conversación con mis hermanas, me dejó un sin sabor a lo que podría ocurrir. Estamos preparados para algo trágico. Creo que no, han sido 5 años duros, de muchos cambios, errores y tropiezos. Hasta que puede llegar a un equilibrio y una rutina. La rutina, que muchas veces odie, ahora es mi única paz y tranquilidad diaria. Cómo dice mi papá se vive un día a la vez. Trato de ya no agobiarme con tantos pensamientos. Me concentro en mi trabajo. Reviso algunos documentos, recetas, estamos por cambiar la carta. Actualmente cambio la carta cada 6 meses, nos ha funcionado a captar clientes. Salgo a salón y pido a Miguel que me prepare un capuccino. —Miss, aquí está —Me entrega la bebida. Aún no entiendo porque me llaman miss. Según ellos su abreviación de señorita en inglés, aunque más me hacen sentir como una profesora de colegio. —Gracias —digo al recibirlo —¿Le pusiste leche sin lactosa? —Me cae fatal si es otra leche. —Claro jefecita —Me rio a su trato salamero. —Karina, ¿todo bien?— La veo ingresar al local con cara de pocos amigos. —El tráfico amiga, es cada vez peor. —Se queja —Podemos poner un helipuerto arriba en el techo en cada tienda. —Siempre me repite lo mismo. —Aun no somos tan millonarias para eso. Pero con fé en un par de años —Ella viene y se sienta en el sillón. —Eso espero. —se abanica para darse aire —Dios y recién empieza la primavera. Me voy a achicharar en verano. —Oye, no seas tan dramática —La señaló con el dedo —Te pago muy bien, así que no te quejes. —Miguel, puedes llamar a Sally y que traiga la lista de reservas que tenemos hoy. —éste sale en busca de mi asistente de tienda. Al poco rato llega ella con su papeles en mano. —Miss Zulema, Miss Karina, hoy tenemos 32 reservas a partir de las 5:30 y la última es a las 11:30 pm. —Comenta ella. —¿Y mañana? — pregunto ahora. —Solo tenemos 22. —Ella responde. —Bien, gracias. —Ella se va a marchar —Espera Sally, organízate mañana. Es sábado y quede ir al parque a los niños. No vendré en todo el día. —Ok jefa. —Ahora si se marcha. —Si mañana no vienes, ¿podemos ir a tonear hoy? —Suspiro al escuchar su pregunta. —No Kari, deseo descansar hoy. Ver una serie turca y luego dormir temprano. —Vamos no seas pesada, tienes que vivir. —No soy pesada, necesito descansar, por eso me tomo mi día. Aparte que tú sabes que un día entero le dedico a mi familia y me desconecto del mundo. —Bien, pero ya sabes, te doy una semana para que escojas con quién saldremos la próxima semana. —Ruedo los ojos. —Ok..... Hoy gracias a Dios estuvo mucha afluencia de público. La venta de postres y pizzas han aumentado. La receta tradicional se mantiene. Tengo muchos clientes fijos y de esos es donde quiere coger Karina para mis citas. Si, hay varios pretendientes, no lo voy a negar. Incluso antiguos. Uno de ellos es Max, a él lo conozco mucho antes incluso que conozca a mi ex esposo. También tuve una relación corta con Max. Aunque tenía muchas cosas buenas en la relación, faltaba esa llama, esa pasión y el atrevimiento de arriesgar por más. Aunque ahora es todo un hombre más maduro y más adinerado. No cautiva como años atrás. Es un hombre de andar en moto y eso sí me gusta. Pero una relación formal no lo visualizo. En el caso de Salvador, es mucho más joven que yo. Es guapo, de cuerpo bien formado. Pero es muy coqueto. El sabe mi situación actual, la responsabilidad que tengo ahora. Ni eso lo frena a llenarme de obsequio o insistir a través de Karina una salida. Él no tiene hijos, a diferencia de Max y soy consciente que ahora sí no le podré dar hijos, si en un futuro los quiere. Después tenemos a Francisco, es un tipo alto, no tan atlético como los otros dos, pero es agradable al conversar. Tiene una bonita sonrisa, ojos verdes. Este es divorciado ya tiene una niña casi de la edad de mi Ariel. Aunque no es empresario como los otros dos, gana muy buen dinero. Sus trabajos y diseños de casas son hermosas. Tengo mayor contacto con él, ya que el está diseñando y supervisando la casa que estoy construyendo para mí familia. El departamento me queda ya chico para tanto torbellino que hay dentro. No he vuelto a sentir ese flechazo de amor hacia otro hombre, me han gustado tipos físicamente, pero jamás volví a sentir esa necesidad de volver a verlo, de desear pasar más tiempo con esas personas. Mis placeres carnales como dicen las chicas, solo los he apagado con mis vibradores de varios tipos. Soy sincera que en algún momento quise liberarme y tirarme a cualquier tipo guapo que puede encontrar por ahí. Pero no deje que pasará más que un beso y un toque. No sentía nada, por más que deseaba tener sexo. Cansada y resignada me dirijo a casa. Decidí comprar el departamento al costado de mi hermana Catalina, así podemos apoyarnos con los niños en nuestras ausencia. Al llegar casi 1 am, es todo silencio. Hoy prácticamente estuve todo el día fuera de casa. Solo me comunique un par de veces por videollamada. Tengo una nana cama a dentro que me ayuda con las funciones de la casa y cuidado de los niños. Anali a sido parte de mi apoyo, desde que decidí meterme más a fondo en el negocio y hacerlo crecer. Voy a la cocina y me sirvo una copa de vino, creo que hoy lo necesito. Pienso en todo lo que hoy me a pasado, la insistencia de Karina para rehacer mi vida amorosa. Luego está la advertencia de mis hermanas con su sueño, al regresar a Perú con Ariel, bloquie tanto a ella y yo esas visiones. Ella era muy pequeña para manejar ese estrés. En mi caso no quería saber nada más de eso. La última visión me costó perder al amor de mi vida. Siento como mis ojos se humedecen y recorren por mis mejillas las lágrimas que no pude retener. Él se casará, él si pudo rehacer su vida. Sollozo en silencio, me duele, aún me duele. Aún lo amo, pero debo de dejarlo ir. Debo de dejar que su amor por mi fue igual que el mío. No volvió a buscarme, por más que yo lo busque. Por más que le llame, envié e-mail, por más que a través de Raúl quise decirle lo que me pasaba. Que estaríamos unidos de por vida. Él prefirió alejarme totalmente. Hacer como si nunca existi. —Mamá —Escucho la voz de Ariel, me limpio rápidamente las lágrimas —¿Estás bien? —Hola Cariño, si, estoy bien —Estoy con la luz apagada, espero que no me vea con los ojos rojos e hinchados —¿que haces despierta? —Fui al baño y te escuché llorar —Ella se acerca y me abraza —mami no estés triste, nosotros te amamos. —Lo se cariño —Acaricio su cabeza —Lo se, ya estoy viejita, mis emociones están removidas. No quiero que te preocupes. —Quiero que seas feliz —Miro su rostro triste. —Lo soy amor, ustedes son mi vida —La abrazo y me aferró a ese amor puro. —Y nosotros te amamos a ti —Ella me besa mi mejilla. —¿Quieres dormir conmigo? —Claro mi reina. —Beso su cabeza —Mañana tengo mi día libre, así que iremos al parque que tanto les gusta. Seremos los 4 juntos. Termino mi copa de vino de golpe y lo llevo al lavadero, voy de la mano con mi hija a mi habitación, me coloco mi pijama para luego acostarme junto a ella. La abrazo y cierro los ojos. El día acabo, mañana será mucho mejor. .
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