Definitivamente, en abril disminuyó el número de ataques aéreos y de bombas lanzadas sobre Londres. No sabíamos lo que estaba pasando en ese momento, todo lo que sabíamos era que nuestras noches eran menos perturbadoras y empezaba a parecerse más a la vida que todos habíamos conocido antes de septiembre de 1939. Los noticieros radiales también eran más optimistas, con frecuentes informes de éxitos para el Comando de cazas de la RFA y los bienvenidos informes de la destrucción de muchos aviones enemigos. La Sra. McKenzie, vecina de la casa, opinaba que Hitler había aprendido que no podía bombardearnos hasta la sumisión y que la RFA había conseguido que los alemanes huyeran, como ella decía de forma tan pintoresca. Mamá era más pesimista, sugiriendo que si los alemanes estaban reduciendo su

