Charlotte sudaba mucho, sus manos estaban heladas y todo su cuerpo temblaba. La tenían en la sala de partos con las piernas abiertas y un doctor entre sus piernas. Como se encontraba sola en la clínica, la única que estaba para apoyarla era la rubia del servicio. La morena pidió que ella entrara y la acompañara mientras daba a luz, era obvio que hiciera lo que hiciera Lance no iba a llegar a tiempo para el nacimiento del bebé. —Vamos mi señora, debe pujar más fuerte —la anima la rubia tomando su mano. —Señora Acrom, necesito que haga otro intento. Luchaba contra los dolores, y encima tenía que pujar proporcionándose más dolor del que ya tenía. Charlotte cierra los ojos y vuelve a pujar con todas sus fuerzas, el dolor que sentía era tan desgarrador que pensó en no tener más hijos. —Un
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