Me dieron de alta del hospital directo al asiento del copiloto de la minivan de mi mamá. No hablábamos, no porque nos estuviéramos dando el trato silencioso, sino porque no había nada que decir. La minivan salió del camino circular del hospital y tomamos la autopista asfaltada. Miré los fardos de heno alineados junto a una granja mientras pasábamos, pensando en Ray. Como me había quedado una noche en el hospital, mi primer día de regreso a la escuela sería el martes. Pero antes de verlo a él, tendría que ver a las gemelas. Llegamos a la casa y miré mi auto embarrado en la entrada. —Tu papá y Leroy fueron a buscarlo —dijo mamá. Entramos y Cori me abrazó de inmediato. —Me alegra tanto que estés bien. —¿Cómo ha sido aquí? —susurré. —Mal —dijo—. Mamá y Rosie tuvieron una pelea horribl

