A continuación la historia de Audrey... Prefería ver a Ryde Sinclair en la pantalla grande antes que estar sentada frente a él. Pero aquí estábamos, en el Halfway Café, bebiendo lattes carísimos y comiendo bagels de salmón ahumado que eran apenas la mitad de buenos que los muffins de la Panadería Seaton, pero costaban cinco veces más. Menos mal que el dinero no era un problema para él, porque de lo contrario me sentiría un poco culpable por dejar casi toda mi comida intacta. —Entonces, ¿el viernes? ¿Estás libre?— se apartó el cabello de sus ojos verde mar. Con un leve movimiento de cabeza para aclarar mis pensamientos, pregunté—¿Qué? Una mirada molesta cruzó su rostro, pero desapareció enseguida. Ryde no dejaba la actuación en el set. Cada segundo que pasaba con él estaba interpretando

