Caminé hacia mi estudio sabiendo que Ryder estaría dentro. Que sus palabras determinarían cómo pasaría el resto de mi último año. Con el corazón roto o enamorada. Recuperándome o disfrutando. Con el impulso de mi corazón acelerado, entré en el estudio. —Leah —suspiró él. No era mi apodo, pero lo dijo con tanto sentimiento. Solo que no sabía cuál era el sentimiento. ¿Había venido a decirme que debería rendirme? ¿O que él no lo había hecho? —Gracias por venir —dije, aunque no sabía si debería estar agradeciéndole. Solo era bueno verlo de nuevo. Tenerlo en este espacio se sentía como magia para mí. —Por supuesto. —Sus labios se curvaron hacia arriba—. Escuché una muy buena noticia. —¿Sí? —Que te vino el período. —Sus ojos brillaron con tanto humor que no pude evitar extender la mano y

