Mis mejillas estaban calientes mientras me acercaba a mis amigas en el pasillo. Aunque por fuera parecía la misma, por dentro era diferente, gracias a Kai. Gracias al beso que compartimos y que volteó mi mundo —y mi corazón— por completo. Ginger entrecerró los ojos hacia mí. —Has estado guardándonos un secreto. Mi estómago se hundió. —¿Q-qué? Ella levantó un pedazo de cartulina con letras escritas en cursiva. Acercándome un poco, pude distinguir la tipografía elegante que la invitaba a un gala para Invisible Mountains. El planificador de eventos de Caroline debía haber enviado las invitaciones, tal como prometieron. Aun así, me estremecí al pensar en cuánto habrían costado la cartulina y las letras incrustadas en oro. Ginger giró y guardó la invitación en su mochila. —No nos dijiste qu

