ELIZABETH El sueño de hoy ha sido más vívido… y ahora creo que no es la primera vez que lo tengo. Mi cuerpo está en el suelo, mi cabeza contra una piedra fría, y de pronto estoy de pie, mirándome. Es absurdo. No entiendo qué ocurre. La sensación es extraña, como si hubiera dos de mí: la que yace inerte y la que observa con ojos atónitos. Entonces, alguien habla detrás de mí. —Ven conmigo. Llegó tu momento de partir. Me vuelvo y lo veo. Es… hermoso, etéreo. Su sola presencia parece fuera de este mundo. Y aunque mi lógica me grita que debo seguirlo, aquel hilo rojo atado a mi dedo se tensa y me retiene. —Siempre será tu decisión —dice aquel ser con un rostro inexpresivo, demasiado perfecto, demasiado lejano a lo humano—. Pero aunque decidas quedarte, a la final todo terminará… y no pu

