EDUARD seducia y llenaba de caricias el cuerpo de ISABELLA, ella solo disfrutaba ¡aún que seguía intentando alejarse de él!. EDUARD:—¡No escaparas! ISABELLA se rindió ante el suave toque de sus manos que masajeaban sutilmente sus piernas subiendo y bajando, con lentitud sus piernas poco a poco, cedian y el sabía el momento exacto para ocuparse de ellas.. EDUARD:—¡Dejate querer mi amada succubos!.. "Ella no dijo nada, pero sus ojos lo decían todo". EDUARD :—Así me gusta mi amada succubos, que accedas a mis demandas,¡descuida yo me encargaré de todo!. Siguió masajeando sus piernas para después besar sus labios con deseo, ISABELLA correspondió a su beso de igual manera mientras se sentía atrapada entre sus brazos. EDUARD bebió de su cuello mientras sus manos masajeaban sus pecho

