—….Yo te protegeré de quien sea Danielle…..no permitiré que nada te pase….cree en mi…..quédate conmigo yo te protegeré. Unas palabras cuchicheadas de manera suave a la cercanía de mi oído, un susurro tan delicado, tan suave como si fuese una flor que se debía cuidar. No dejaba de abrazarme, un calor tan acogedor me hacía sentir en casa, un hogar que nunca había tenido con alguien más pues era un abrazo diferente. No era un abrazo que le diera a mis padres, un hermano, un amigo, era algo más intenso tan personal que intentaba analizar que era. Sus brazos me aprisionaban más a él, temblaba. ¿Lo hacía por mí? Me recostaba contra el colocando mi oído en sus pectorales escuchando sus latidos de corazón tan acelerado como si estuviera corriendo una maratón. Intentaba analizar si con alguien

