Bessel cruzó sus brazos y miró por la ventana, fuera la lluvia caía inclemente. Se encontraban otra vez en una de esas reuniones inútiles, como él les hacía llamar. Los espías de Tessa habían encontrado información sobre el posible paradero de Elena, que ahora todos investigaban. El libro rojo estaba sobre la mesa, Niflheim aún se empeñaba en ayudarlos a descifrarlo. El demonio no le encontraba sentido, para él la profecía ya estaba siendo vivida por ellos, leer ese estúpido texto solo les traería más de un spoiler indeseado. Su mirada se cruzó un momento con la de Darren, al otro lado de la habitación, los ojos del chico se veían arrepentidos, él le devolvió el gesto en forma de un dedo levantado. La tensión era palpable entre ellos. Todo había sido culpa del muchacho, cuando en medi

