Narra Ruby… —Aprovecha de comer bien, hija —musitó mi madre con una amplia sonrisa al guiñarme un ojo con complicidad—, porque no todos los días tu padre se levanta temprano a hacer el desayuno —bromea alzando sus cejas hacia mi progenitor, quien termina de servir el desayuno sobre la mesa y luego en un acto de cariño deja un casto beso sobre los labios de mi madre. Mi estómago rugió al sentir el delicioso aroma de los huevos revueltos que papá había puesto frente a mí, y que se veían deliciosos. Luego de agradecer por la comida, los tres comenzamos a comer en un ambiente de tranquilidad y conversación familiar. Papá me comentó que la próxima semana comenzaría un nuevo proyecto en la oficina en donde trabajaba y mi madre nos contó que estaba a poco de comenzar un curso de jardinería, lo

