Narra Athom… Nuestras miradas se conectaron y lo supe, supe que había llegado el momento en que debía dejarme llevar y propiciar que las cosas sucedieran de una buena vez, por lo que me acerqué lentamente a su rostro y la besé sin más rodeos. Mis labios se fundieron en los suyos y una ola de sentimientos me invadieron: amor, gratitud, esperanza, atracción, deseo, pasión… Acaricié su mejilla con delicadeza, pues Ruby merecía ser tratada tal como si fuera una rosa, y mi intención no era propasarme con ella, aunque mi cuerpo me pedía a gritos fundirnos en uno solo. Recorrí su boca con mi lengua, descubriendo su sabor y perdiendo la cordura con cada segundo que pasaba dentro de aquel torbellino de sensaciones. Y entonces, el castillo de ilusiones que había construido en mi mente se fue al

