Narra Athom… —Aún estoy a tiempo de inventar que estoy muy enfermo. —¡Claro que no, Athom! —me reprendió Amalia al otro lado de la línea telefónica—. Es el momento perfecto para presentar a tu hijo con su familia paterna. Suspiré con agobio, pues sabía que mi querida prima tenía razón, como siempre. Miré de reojo a Asher, quien se revolcaba por la enorme cama tamaño king que decoraba mi habitación y luego me senté a su lado, intentando calmar mis nervios, pues en menos de dos horas debería enfrentarme a mi familia en un almuerzo familiar y presentarles a mi hijo, del cual nadie tenía idea de su existencia, incluido yo. —Está bien, prometo que iré —afirmé finalmente. —Nos vemos, primito —murmuró Amalia para luego finalizar la llamada. —Vamos Asher, creo que debemos ponernos guapo

