Narra Athom… Había sido un largo día de trabajo, y aunque necesitaba dormir con urgencia, mis ganas por ver a Ruby eran superiores, además, ya le había prometido que iría a verla al salir de la oficina. Salí del edificio con prisa y me subí en el automóvil para ir directo hasta su departamento, sintiendo aquel agradable cosquilleo en el estómago al saber que pronto la tendría frente a mí. Cuando por fin llegué hasta la puerta de entrada de su departamento, toqué con mis nudillos y esperé paciente a que me recibiera, y cuando lo hizo, casi podía sentir como me faltaba el aire al verla tan hermosa. Traía un vestido floreado muy pegado al cuerpo y el pelo semirecogido, haciéndola ver como una diosa, con el cabello cayendo sobre sus hombros. —Eres tan hermosa, mi amor —dije al tomarla por

