No lo detengo cuando me besa aunque se siente extraño el tenerlo aquí besándome, toma mi cintura para pegarme a su cuerpo. Nos encamina al sillón y me deja debajo de él. Muerde mi labio inferior para hacerme jadear, besa un poco más para después sentir su erección en mi vientre. —Diego. —¿Dónde están los condones qué te deje?—trago despacio. —En mi recámara… Se levanta para cargarme como si fuéramos una pareja de recién casados, me me lleva así hasta la cama. Al dejarme caer siento el dolor en las nalgas, olvidaba que cierta persona me agarro a latigazos y nalgadas la última noche que tuvimos sexo. Debería sentirme muy mal por estar a punto de coger con Diego cuando no hace ni una semana que perdí al bebé de otra persona. —Dios Bonita extrañaba tenerte en la cama—se sube a horcajadas

