El viaje a Italia está durando buen de horas, me duelen las nalgas de estar sentada en el asiento. Pero Bastián lo hace ameno mientras me enseña a jugar ajedrez, me ha ganado unas diez veces, también intentamos por tiempos y es lo que me gusta porque me presiona. Me va enseñando como tirar y como darle en su punto. —Tranquila. El ajedrez es un juego mental—me calma Bastián—. Cuida tu reina. —No entiendo porque es tan importante la reina—parece que dije algo gracioso, porque sonríe. —La reina es importante. —¿Para?—Bastián sonríe antes de negar. —La reina es uno de los cimientos del rey—explica Bastián de manera calmada—, además del reino. La reina es fortaleza del reino, es la que puede dar más vida y la que puede condenar a su rey. —Muy buena interpretación—le digo a Bastián—. Pero

