capítulo 19

1501 Palabras
Sophia ni siquiera se imaginaba que estaba sellando su propia sentencia de muerte, que había contribuido a que el plan de Kate, saliera a la perfección. Esta se encontraba en la clínica de Mateo, esperando pacientemente al chico enviado para convencer a Sophia. — Listo, ya ha enviado los documentos, fue más fácil de lo que imaginamos — dijo Mateo mostrándole el correo a su amiga — Ja, ja, ja sabía que esa también tenía un precio, perfecto, entonces llámala a entrevista mañana, dale el puesto y al final del mes te paso el dinero para cubrir su salario — Kate, pero estás segura de que un mes es suficiente, o sea, después de eso tendré que despedirla y ella puede volver a acercarse a Noah, no crees — No, mi querido amigo, porque en un mes yo estaré casada con Noah y ella ya no podrá entrometerse — dijo Kate tomando su bolso para salir de ahí — Bueno, tú sabrás, nos vemos, mañana te comunico todo sobre ella — se despidió Mateo, después de verificar en su cuenta bancaria el pago que Kate ya le había realizado — Besitos, querido, gracias — dijo ella antes de cerrar la puerta. Tras subirse al auto, llamó a Vinny, un director de cine muy profesional, que además era su primo. — A qué debo tu llamada, Kate — preguntó el tipo que se mantenía muy ocupado la mayor parte del tiempo, ensayando a sus actores — Estás muy ocupado? — Preguntó ella, porque necesitaba que la escuchara con atención — Sí, dirijo una nueva serie ahora — Contestó Vinny de prisa, no podía perder mucho tiempo y Kate lo sabía bien — Mira que conozco unos muchachos, son muy buenos y están interesados en un papel de actuación contigo — mintió ella, pero todo era parte del plan que traía entre manos, sabía bien que Vanny se preocupaba mucho por ayudar a los nuevos actores — Pues mándamelos — Dijo Vinny intentando cortar la comunicación con Kate — Pero necesito que nos reunamos, porque pretendo que me ayudes a llevar un plan — Sabía que atrás de tu fachada de buena gente escondías algo ¿Qué quieres? — Indagó Vinny, pausando un momento las grabaciones para ir hasta un lugar donde hubiese menos ruido para poder escuchar con atención a Kate — Quitar de en medio a una tipeja que me quiere quitar el amor de Noah — contestó ella — Y yo qué tengo que ver en eso — murmuró Vinny riéndose — Con la actuación se pueden hacer muchas cosas — Insinuó Kate, mientras se colocaba labial rojo — para saberlo debes prometerme que no le dirás nada a mi padre, y que podremos encontrarnos mañana — Pidió ella con más seriedad — Umm, está bien, siempre y cuando me pases el contacto de los actores que dices, me hacen falta algunos personajes para mi nuevo proyecto — afirmó Vinny. Kate se sintió satisfecha, porque todo parecía marchar de la mejor manera, mientras tanto Sophia en su habitación, pensaba en su madre, y aunque quisiera estar cerca de ella, sabía que lo mejor era no regresar al hospital, hasta que tuviera el dinero suficiente para pagar, además que no iba a permitir que Ava se diera el gusto de ver que Noah pagaba todo, y que luego se lo dijera a Kate, así que nada mejor que regresar ahí, con el dinero en mano para demostrarle que ella no era una golfa como pensaban. Esa noche, Noah buscó a Sophia en la sala donde estaba su madre, y se sorprendió por no mirarla, la preocupación se le aumentó cuando empezó a llamarla y esta no atendió ninguna llamada. La desesperación se apoderó de él, tenía tantas ganas de salir a buscarla, pero debía controlarse. Sophia, en cambio, miraba las llamadas con los ojos llenos de lágrimas, obligándose a no responder, haber dejado el trabajo junto a él, la estaba lastimando mucho y por más que quisiera ser fuerte, no podía, era como si todos los problemas se le hubiesen venido encima, y no supiera cómo esquivarlos, por un lado, el corazón le dictaba que Noah era un buen hombre que estaba interesado en ella, y, por otro lado, la razón la obligaba a desistir recordándole que él era hijo de alguien que odiaba a su padre, y que aunque no lo conociera eso le podía generar problemas, pues jamás podrían construir una relación con esas bases, además estaba comprometido con esa mujer que al parecer no estaba dispuesta a dejarlo solo. A la mañana siguiente Noah ni siquiera entró a su oficina de primero, sino que fue hasta la sala donde se encontraba Amelia y para su sorpresa Sophia no se encontraba ahí, entonces dio la vuelta un tanto molesto, no entendía qué estaba pasando, cómo era posible que hubiese dejado a su madre sola. Hasta que antes de llegar a su oficina, apareció Harper, la encargada de recursos humanos con un folder en la mano. — Jefe, le traigo esto, es la carta de renuncia que ha dejado Sophia — dijo Harper de golpe, y Noah se vio traicionado, al final había cumplido su promesa de irse de la clínica, a pesar de las cosas que él estaba haciendo por ganarse su confianza — Pero cómo es posible, por qué la aceptaste — dijo molesto mientras Harper solo pudo verlo con la misma cara de decepción que tenía él — Maldición, Sophia, no puedes dejarme, no puedes irte así — pensó mientras tomaba la carta para leerla. Se metió en la oficina y se sentó a dar vueltas en su silla, marcando a su número una y otra vez sin obtener respuesta y eso le dolía demasiado. Había perdido a su mejor empleada y a la mujer más encantadora con la que se había acostado. Aunque en el fondo reconocía que Sophia estaba actuando de esa manera, porque la fama que él tenía no era nada buena, y quizá ella solo estaba intentando proteger su corazón, solo por eso intentaba comprenderla y no ahogarse en la ira que le provocaba no tener lo que quería por primera vez, con otras mujeres las cosas habían sido tan fácil. En cambio, Sophia acababa de culminar la entrevista con Mateo, para disponerse a firmar el contrato, y aunque este determinara que trabajaría de forma indefinida, ya Kate había dispuesto que solo sería por un mes. — Empezarás tu primer turno esta noche — indicó Mateo demostrando amabilidad — Y como la otra semana es fin de mes, te pagaremos con normalidad, así solo tengas unos días de trabajo — agregó para darle credibilidad a su patraña, y además porque sabía cuánto necesitaba el dinero. Sophia se sintió feliz porque próximamente conseguiría dinero para poder pagarle a los médicos que estaban atendiendo a su madre, aunque no podía dejar de pensar en Noah, estaba tan triste por imaginar que ya no lo vería más y que él se quedaría lleno de dudas, y de enojo por haber abandonado el trabajo, pero aunque su madre estuviera ahí, no estaba dispuesta a regresar con tal de no encontrárselo. Lo mejor era seguir el curso de su vida como si nada de lo sucedido en Miami existiera, ella tendría que olvidarlo de una u otra manera. — Muchas gracias, doctor, estaré puntual esta noche, verá que no se arrepentirá de haberme contratado — dijo sonriendo, mientras pensaba en lo bueno que era Mateo porque él no la había gusgado con el asunto de las fotos, y eso era más que suficiente para sentirse tranquila. Cuando salió de ahí, miró su teléfono, las llamadas y mensajes de Noah, la hicieron regresar a la misma tristeza, la ansiedad la estaba aniquilando y deseaba con todas sus fuerzas que las cosas no fueran así, más allá de su valentía como mujer decidida a no ilusionarse, estaba ese deseo que solo podía crearse en el corazón, con la pureza que únicamente en ese lugar existía, y es que más que estar aceptando un trabajo nuevo para esquivarlo, quería era estar frente a él, escuchando su voz y admirándolo por su disposición a ayudarle como nadie antes lo había hecho. Al llegar a su apartamento y mirar que era un fin de semana más, el último del mes, se sintió rodeada de la soledad, y se odió por fijarse en Noah, por reconocer que en verdad se había enamorado de él, y que, en cambio, de redimirse a eso, estaba huyendo como una cobarde. Dispuesta a recostarse en el sofá, para llamar a su tía y preguntarle sobre la salud de su madre, fue interrumpida por un golpe en la puerta, algo inusual ahí, pues era un sitio tranquilo. Se levantó de prisa, tras mirar que bajo la puerta estaba un sobre blanco cubierto por una cinta roja, se sintió nerviosa, y antes de tomarlo, miró por la ventana con la esperanza de verificar quién lo había dejado ahí sin hablar.
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