Amanecí en los brazos de Adrael recostada sobre su pecho, la tranquilidad me invadía por completo como para querer tomar un buen desayuno aunque siempre quería hacerlo. Me levante del pecho de Adrael sentándome a su lado y admire un poco su cara detallando la mandíbula, su barba que apenas empezaba a crecer, el cuello grueso, su pecho y brazos fornidos para finalizar en su ombligo. Hubiese querido mirar mas abajo pero debía entrar en la cueva de la bestia y no era en realidad muy buena opción, la bestia podría comerme. —Buenos días— saludo con la voz ronca tomándome por sorpresa— ¿Que haces levantada tan temprano? vamos a descansar un poco mas —Buenos días, solo fue por mi reloj biológico—comente apenada entre dientes—me tomo de la cintura con un brazo lanzándome directo a la cama— no

