Madison El resto de la semana pasó sin nada reseñable. Hugo se pasó los días enteros prácticamente fuera por asuntos de trabajo, volviendo a casa solo para comer, ducharse y dormir, y no lo hacía todos los días. Incluso una noche, la del penúltimo día que estuvo fuera, durmió en un hotel, que hasta creo que estaba fuera de la ciudad. Y digo creo porque ni siquiera se molestó en decírmelo, pero lo intuí por la maleta con la que salió por la puerta. Eso sí, de vez en cuando llamaba al teléfono fijo para asegurarse que estaba bien, e incluso un par de veces nos quedamos hablando largo y tendido de todo y de nada a la vez. —Cuando vuelva —me dijo una vez, esa noche que yo sabía que no estaba en Marbella—, te voy a recompensar. Voy a pasar tanto tiempo pegado a ti, que a lo mejor hasta te a

