Narra Magaly —No puedes quedarte sentada llorando —Daniel se acerca a mí con las manos cruzadas sobre el pecho—. Si Andres fue tan malo como para romperte el corazón, entonces no vale la pena derramar lágrimas por él. Lo miro mientras me seco la humedad de la manga. —Eres demasiado maduro para tu edad —me río, aunque no hay humor en mi voz. —También has estado de mal humor desde que llegaste a casa. —Daniel se deja caer a mi lado—. Creo que tiene miedo de estar contigo. Niego con la cabeza. —Creo que simplemente no cree que valga la pena. —No, sería estúpido si no viera lo genial que eres. Todo el mundo lo sabe. Toda la gente de mi escuela siempre habla maravillas de ti. Eres como un superhéroe. —No soy un superhéroe —argumento, aunque su cumplido me hace sonreír. Sé que solo e

