La habitación principal de la casa real se hallaba en oscuridad y silencio, teniendo en la cama recostado al jefe alfa, unas pocas horas habían transcurrido desde que los mellizos fueron arrebatados de los brazos de su madre, sin embargo, aquello le dolía mucho más que la bala recibida cerca del hombro y varias incrustaciones que tuvo en la pierna al haber esquivado otra bala proveniente de los hombres que entraron por la ventana, pero dio de lleno con los vidrios de la ventana, empeorando la situación. La sanación en los alfas era bastante rápida, de eso no había duda alguna, pero las vendas estarían en su cuerpo al menos tres días. Aquella situación lo tenía desesperado, pero a igual parte adolorido, de modo que debían darle algunos sedantes para aliviar los efectos del dolor de la carn

