*Sentía mi cuerpo pesado, estaba exhausta y solo quería seguir durmiendo—mi pequeña al fin despertaste— escuche la voz de mi madre y de inmediato vi sus ojos, esos ojos miel que me dan paz y tranquilidad —ma...mamá, ¿de verdad eres tu?— dije con la voz entre cortada y los ojos llenos de lágrimas —Claro que soy yo— ella me abrazo y me sentí libre, volví a sentirme protegida y con ganas de comerme el mundo —te he extrañado tanto— dije entre su brazos—no vuelvas a soltarme nunca, por favor— mi corazón no cabía en su cavidad, se quería salir, nunca antes había estado así de feliz —Nunca te he dejado, siempre te estoy cuidando y protegiendo, solo que tu no me ves— dijo y la mire confundida— mamá siempre está para ti mi pequeña, y no estás siendo fuerte, te estas dejando arrastrar y no me g

