Me quedo a su lado, sentada junto a su camilla, observando mientras mi corazón se encoge como se va apagando. —Hola —susurra quitándose la máscara de oxígeno. —Hola, ¿cómo te encuentras? —le pregunto acercándome a ella y cogiendo su mano. —Cansada. No sé qué decirle, ¿acaso hay algo que pueda aliviarla?, lo dudo. —¿Quieres que vaya a buscar a Alejandro?, ha ido a la cafetería a comer algo. —No, quiero hablar contigo —me dice apretando mi mano —.Prométeme que harás lo imposible por ser feliz, por vivir ese amor que os tenéis, sé que estás enfadada, pero él te quiere, te quiere mucho. Me quedo en silencio, no puedo prometerle eso, no confío en Alejandro. —Laura, no puedo ... —Por favor, inténtalo —ruega. —Está bien, pero no te vayas, no me dejes sola —le suplico yo empezando a llor

