—Amy, se han enterado.— dijo atropelladamente.— No sé cómo, pero lo saben. —Ya, no es ninguna sorpresa.— suspiré, Rafael no parecía saber todo lo que ocurría.—Mi ventana acaba de recibir un ladrillazo y hay unas alas pintadas en la acera de enfrente. —Merda, nessuno mi caga.—puse los ojos en blanco, primero inglés con Neo y ahora italiano con Rafael, esto de las mafias era un auténtico intercambio de idiomas.—Ma mi prendi per i fondelli? —Dicen que saben lo que he hecho y que debo afrontar las consecuencias.— decidí cortarle porque tenía la sensación de que aquellas maldiciones se podían haber prolongado mucho más tiempo. —Lo siento, mi familia es muy tradicional y no van a parar hasta que hagamos esto formal.— explicó con un tono avergonzado. —Resulta que las reglas de los míos dic

