¡Que no se vea mi cara!

2542 Palabras

Nicol abrió la boca, con exagerada sorpresa. Le agradó mucho lo que vio: dos vergas venosas de buen tamaño, firmes como mástiles. Ella no dijo ni una palabra, pero con una mirada lasciva le dio a entender a los hombres que aceptaba la propuesta. Los dos se acercaron a ella, poniéndose uno a cada lado. Matías tenía un debate interno entre la bronca propia de un hijo y el profesionalismo de un fotógrafo. No le agradaba que esos tipos estuvieran tomándose semejantes atrevimientos con su madre; pero debía reconocer que los dos estaban muy bien equipados y que esas fotos podrían cotizar muy bien. Nicol, que aún estaba caliente por lo que ocurrió en el quincho de las bebidas, no lo dudó ni por un instante. Aferró con una mano cada uno de esos p***s y sonrió a la cámara, como una profesional d

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