No hay nada más morboso que tu madre y hermana estén a gatas en la cama, en medio de tus piernas separadas y con tu v***a apuntando hacia sus ojos azules, que te miran lascivamente. —Pffff… —suspiro sintiendo un pálpito muy fuerte en mi pecho, que no deja de golpetearme. —Mami —susurra Lucy con voz de bebé, mientras menea su precioso culo por detrás—, la polla de mi hermano está muy bonita estéticamente, ¿te lo parece? —Y su sabor es mucho más delicioso, cariño, como ya lo has podido notar. Las lascivas lenguas hambrientas de mis dos mujeres se aproximan despaciosamente a la cabeza de mi falo, que sin haber sido tocado aún por ninguna de las dos ya comienza a babear. Lo que más me excita es ver que sus gloriosas mamas les cuelgan en sus pechos, apuntando con severidad la dureza de sus

