Llevo diez minutos esperando a Elvira, echado en la misma cama donde ella duerme y coge con su marido Roberto por las noches. Y me encuentro nervioso, sobre todo porque me ha dicho que se iría al baño a “disfrazarse de mi madre” ¡Joder! La verdad es que no sé cómo procesar todo esto que está ocurriendo y que ha puesto patas arriba mi vida de un momento a otro. Un día era un chico común y corriente cursando la carrera de arquitectura, y de pronto me encuentro deseando sexualmente a mi madre, que día a día se me descubre como una zorra encubierta, y por si fuera poco, de buenas a primeras he pasado de ser el vecino soso del barrio al amante de la impresionante madre jamona de mi mejor amigo Gerónimo, cuyas mamas apenas le caben en sus blusitas y cuya cola se desborda en sus falditas. ¿WT

